lunes, 12 de marzo de 2012

COMPLICADA PARTIDA DE AJEDREZ


COMPLICADA PARTIDA DE AJEDREZ

Al igual que en su día nos inclinamos a favor de una ayuda exterior, a favor de la Oposición libia, en forma de una exclusión aérea, para acabar con la Dictadura contra la que estaban luchando, también en el caso del actual conflicto sirio, apartando  totalmente cualquier inclinación o sentimiento personal político, también abogamos por una inmediata ayuda, a favor de la indefensa y aterrorizada población siria, para un rápido derrocamiento de la Oligárquica  familia  “Al Assad”, que desde el año 1971, mantiene a Siria bajo un  corrupto Sistema dictatorial, cuyos beneficios económicos se distribuyen y favorecen  exclusivamente a la Familia  Al Assad y su represivo Aparato de Poder.

Es vergonzoso que debido al veto, al cual pueden acogerse cualquiera de las cinco grandes potencias integradas en la ONU, se pueda en algunos casos paralizar actuaciones, que desde el punto de vista humanitario, son verdaderamente necesarias e ineludibles. Este es el actual caso de la desamparada población siria, sufriendo sin piedad la bárbara represión de un sistema dictatorial, muy similar al que recientemente sufrían Túnez, Egipto, Libia…, y que continúan sufriendo  buena parte de los países islámicos englobados en esa peligrosa zona de Oriente Medio, así como en otros países musulmanes de Extremo Oriente.

No nos llamemos a engaño, o mejor dicho, no nos llamen a engaño Rusia y China, con su actual postura política respecto al conflicto sirio; conservar la influencia geoestratégica y geopolítica respecto a Siria de la primera, y la influencia geoeconómica y geopolítica de la segunda, son los reservados o íntimos argumentos que pueden esgrimir ambas potencias,  para justificar su veto en la Asamblea de la ONU, con cuya postura se está permitiendo la indefensa masacre del Pueblo sirio.

Nosotros excluyendo todo pensamiento o ideología política, nos reiteramos en la necesidad de una urgente ayuda al Pueblo sirio; en nuestra opinión no se trataría de ninguna injerencia en los asuntos internos de ese país, y mucho menos de una invasión colonialista, como equivocadamente o demagógicamente se puede argumentar de la parte de cualquier facción política. En este caso no se está contemplando el desarrollo de una guerra civil, estamos asistiendo a una desigual confrontación entre un poderoso verdugo y su desasistido esclavo. Es de lamentar que Organizaciones Internacionales de los Derechos Humanos, no ejerzan mayor presión a favor de este nuevo lamentable episodio..

La dolosa postura adoptada por esas dos grandes potencias, le permite momentáneamente a Rusia, conservar una importante base estratégica  en la Zona sobre terreno sirio, que con un eventual cambio de Gobierno posiblemente temen perder, así como su influencia política. De su parte, China desea proteger el  suministro de energía procedente de Irán;  no podemos olvidar, que un ataque militar a Siria,  significaría también un ataque a Irán, ambos países están estrechamente unidos por lazos políticos y religiosos; un eventual ataque a Siria pondría en peligro el indispensable suministro energético iraní,  principal fuente de abastecimiento para China;  la falta de ese suministro prácticamente bloquearía la industria de ese país. Aparentemente, no encontramos otras razones  de esos dos colosos, que justifiquen su veto ante la ONU.  La imagen que internacionalmente se está dando en este conflicto sirio, es verdaderamente lastimosa, especialmente la que están ofreciendo tanto China como Rusia;  es de esperar y desear una reconsideración de su postura, para prestar su apoyo a las resoluciones de la ONU en el asunto sirio

En ese agitado Oriente Medio, existen otras latentes situaciones políticas, no menos graves e importantes que el actual proceso sirio, aunque momentáneamente el más activo es este último. Difícil mover ficha en esa complicada partida de ajedrez, como metáfora,  se nos antoja que se está jugando un “campeonato del mundo” en esa agitada Zona Medio Oriental. La partida se está reduciendo momentáneamente a un inútil y doloroso sacrificio de pequeñas piezas. El primero que debiera comprender la inutilidad de prolongar su juego,  es Bashar Al Assad, puesto que cuanto más tarde en aceptar la evidencia de los hechos, más dura será su caída, ¡puede tomar ejemplo de otros trágicos finales!, su desaparición calmaría momentáneamente la tensión en la Zona, que aún así, quedaría pendiente de la adopción de otros movimientos, mucho más importantes en esa complicada partida de ajedrez.










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