martes, 13 de diciembre de 2011

NAVIDAD, JANUCÁ, RAMADÁN, O AÑO DEL CONEJO


NAVIDAD, JANUCÁ, RAMADÁN,  O EL AÑO DEL CONEJO

No negamos el valor espiritual, social o familiar que sin duda tiene la Navidad en Occidente, el Ramadán y la Janucá en Oriente Medio, o el Año del Conejo en Extremo Oriente, así como  celebraciones semejantes en otros lugares; algo que nos cuesta comprender y admitir respecto a esas celebraciones, es el incoherente costumbrismo consumista que se ha apoderado de esas festividades, suplantando el supuesto valor espiritual, social,  familiar o humano que debiera prevalecer.

Muy importantes son los trastornos económicos, financieros y sociales que están  sufriendo nuestras Sociedades, a causa de la actual Crisis económica, pero de modo más o menos latente, no es menos importante la Crisis social que  están sufriendo nuestras Culturas, derivada de las fuentes que alimentan las precitadas celebraciones, debido a las diferentes interpretaciones, que cada una de ellas hace, respecto a sus respectivas creencias religiosas, que unido al perturbador trasfondo económico existente, se convierte en un peligrosísimo factor a nivel global. Para paliar los conflictos que crean esos enfrentamientos socio-religiosos, nos parece oportuna la idea de una “Alianza de Civilizaciones”, pero personalmente nosotros optaríamos por otra más concluyente y definitiva, se trataría de  una “Fusión de Civilizaciones” en lugar de aquélla, puesto que analizándolo con un mínimo de sentido común, hemos de admitir que la Sabiduría, Inteligencia y Poder, de la Singularidad, Entidad o Fuerza Creadora del Cosmos que habitamos,  en  su omnisciencia y omnisapiencia, no pudo equivocarse en el establecimiento de su perfecta e inmutable universal Ley de Orden y Concierto, al aplicarla también sobre nuestro “granito de arena”; universal Ley, por nosotros continuamente violada, debido a las acomodaticias e interesadas interpretaciones,  que de esa  sencilla Ley han hecho supuestos “profetas” y continúan haciendo actuales “líderes religiosos”, los cuales, si se tomasen un mínimo tiempo de sana reflexión, deberían admitir que esa Ley es inmutable e invariable para toda la Creación, sin distinción de raza y condición, ¡hasta los simios están provistos del 98,00% de nuestro cromosoma genético!, la diferencia del 2,00% representa el nivel de Inteligencia, de la cual ese inefable Poder Superior se ha dignado dotarnos, y de la cual tan torpe uso hacemos, ¡si será en algunos casos torpe ese uso!, que incluso algunos “racionales”, creen ser un pueblo escogido por esa inefable Singularidad, si así fuera, su decisión de establecer diferencias entre sus propios “hijos”, sería cuando se le podría imputar la condición de veleidoso y “Mal Padre”, llámese Alá, Jehová, Manitú o cualquier otro sagrado apelativo.

Cualquier adulteración humana de esa universal Ley, siempre será un engaño o una piedra de tropiezo, para quien no sepa o quiera reconocer la magnificencia de la misma. ¡Puede sonar a utopía!, pero estamos convencidos, de que un día llegará, en que los humanos sepamos comprender y aceptar, que una Navidad, un Ramadán, una Janucá,  un Año de cualquier sagrado Animal, u otras, acabarán inteligente y    necesariamente hermanándose en una misma y  verdadera “UNICA CELEBRACIÓN”, desterrando para siempre  paganos, obsoletos y anacrónicos dogmas, creencias y costumbres, fuente de peligrosos radicalismos y fanatismos religiosos. La estupidez y el error no puede por mucho más tiempo,  continuar guiando nuestras conductas, será el momento de inflexión de nuestro actual Sistema de Cosas, excepto caso de que decidamos precipitar acontecimientos, abortando ese proceso humanístico, apretando algún que otro “botón rojo", ¡¡¡mejor no imaginarlo!!!; para evitar esa más que posible eventualidad, deberíamos empezar por prohibirles a nuestros  magnates políticos, sus inútiles reuniones en Kyoto, Durbán, Nueva York, Bruselas, Moscú o  Pekin, obligándolos a todos ellos a un Seminario conjunto, incluidas las Altas Jerarquías eclesiásticas, sin el derecho a abandonar ese encuentro, hasta no lograr un total consenso económico, financiero y social global, lógicamente después de percatarse a través de su ”brain storm” (tormenta de ideas), de todas las estupideces, errores y delitos cometidos, con cierta justificación en el pasado, pero aberrantes “camino de Marte”.

Es un sentimiento muy personal, el comentario que dejamos  sinceramente expuesto, acerca de nuestra Navidad y otras, que nos parece bien completar, con lo que para nosotros significa lo que es la verdadera espiritualidad:



LA  RELIGIÓN (preferimos la apelación ESPIRITUALIDAD)



Primigenio gen espiritual

¡Cuán prolífica ha sido tu posteridad!

Ansias de eternidad la alimentaron

Recompensas a la bondad la enaltecieron

Castigos al pecado la confirmaron

Visiones de orden y bienestar

Multitud de caminos convergen

Pero falsos profetas los adulteran

¡Peligrosos senderos!

¿Cómo escoger el limpio y verdadero?

Labor difícil e ingente

La premisa es indispensable

Sé fiel a tu conciencia

Que sólo tu libertad la guíe

Ponle límites a ese albedrío

Aquéllos que puedan contener

Todo tu amor y respeto

Por toda la CREACION

Habrás encontrado

La verdadera religión










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