domingo, 13 de noviembre de 2011

COMO EN FUENTEOVEJUNA "TODOS A UNA"


COMO EN FUENTEOVEJUNA “TODOS A UNA”

Hemos creído conveniente recopilar los datos económicos que detallamos a continuación, para llegar a una mejor comprensión de la complicada situación económica y social de España, dentro del actual “desconcierto” económico mundial. Si bastasen esas cifras para calificar la situación económica de un país, no cabe la menor duda que España obtendría la mejor nota dentro de la zona euro, pero lamentablemente la fórmula no es tan sencilla, para determinar la verdadera situación económica de un país; hay otros factores muy determinantes para calificar objetivamente la salud económica de un estado, tales como su sustrato industrial, su balanza de pagos, su productividad, su tasa de desempleo,  etc., y por supuesto el importe de su deuda soberana y el pago de sus vencimientos e intereses.

País                      PIB               Deuda       % DEUDA/PIB

USA                14,204.322     14,700.000              103%

Rusia                2,812.000           480.000                17%

Alemania         2,809.000       2,000.000                80%

Reino Unido    2,680.000       1,800.000                70%

Francia             2,143.000       1,600.000                80%

Italia                 2,055.000        2,400.000             120%

España             1,100.000           670.000                60%    

Grecia                  318.000          460.000              150%

China             10,000.000                                  +   140%

Nota: La cifra indicada a la izquierda de la coma, indica los billones expresados en euros para los países de la Unión, y en $ para el resto de los países. El signo positivo de China, se justifica por el hecho de ser detentora de una reserva en divisas de 14.000.000.000.000 $ (¡¡¡catorce billones $!!!), equivalente aproximado de la tercera parte de las reservas mundiales, o el importe de la deuda soberana USA.

Estudiando los factores económicos antes mencionados, que junto a la Deuda Soberana, determinan la calificación objetiva de un país, vemos que en cuanto al sustrato industrial,  España con respecto a los principales países de la Unión, ocupa sin ningún género de dudas el vagón de cola de la Industria europea.

Nuestra balanza de pagos, está principalmente lastrada por nuestras importaciones, que superan las importaciones; por nuestra importante dependencia de las fuentes de energía; por el pago de de Capital e intereses de nuestra Deuda; entre otros capítulos de signo negativo; siendo prácticamente el Turismo, el único factor positivo que contribuye a paliar el déficit de esa Balanza. En el año 2007, en pleno boom de nuestra burbuja económica, España se permitió un déficit de 100.000 millones en esa Balanza, que las circunstancias nos han obligado a reducirlo a la mitad en el año 2010, aun así nuestro  déficit exterior, es proporcionalmente el  más importante del mundo por detrás de USA.

En cuanto a productividad, nuestra débil estructura industrial, nos coloca de nuevo por detrás de los principales estados de la Unión, situación agudizada en la actualidad, a causa de la falsa orientación económica de nuestro país, iniciada a finales de los 90, basada principalmente en una descontrolada y especulativa construcción inmobiliaria, que no cesó hasta la explosión de la Burbuja.

Nuestro alto índice de desempleo, el doble de la media europea, debido principalmente al estrepitoso fracaso de aquella equivocada orientación económica inmobiliaria, y a la deficiente estructura industrial de nuestro país; el ejemplo más sangrante lo estamos viviendo en nuestras regiones más turísticas, Andalucía por ejemplo sufre un 32% de desempleo, ¡¡¡cuando en el año 2007 en plena locura de aquella economía del ladrillo, para cubrir las necesidades de su mano de obra, no eran suficientes aquellas legiones de chinos, de gentes de países del Este, y de invasiones africanas y sudamericanas!!!, pero desgraciadamente de la noche a la mañana, hemos visto como sus pueblos se han convertido en verdaderos “pueblos fantasma”, sus costas arrasadas por una continua línea de Urbanizaciones, la totalidad de ellas esperando futuros compradores; recientemente TVE confirmaba esa situación inmobiliaria, comunicando que las Entidades Financieras españolas, están soportando una complicada inversión de 176.000 millones por ese concepto, lo cual equivale aproximadamente a un millón de viviendas supervaloradas, producto de una fallida y feroz especulación inmobiliaria. En esas condicione no es de extrañar, que el coeficiente de garantía de nuestros bancos se vea tan limitado, al igual que sus operaciones de crédito.

El coeficiente de nuestra Deuda, resulta aparentemente positivo con relación al resto de países de la Unión, pero es también muy engañoso, teniendo en cuenta el estancamiento de nuestra Economía, y las limitadas posibilidades de desarrollo de la misma, debido a nuestra débil estructura industrial; situación que se ve agudizada por el enorme capital inmovilizado en el Sector Inmobiliario, y nuestros 5 millones de desempleados, provocados principalmente por la repentina quiebra inmobiliaria.

Ante la delicada situación económica y social que está atravesando nuestro país, y de la cual tampoco escapan la mayoría de países del entorno europeo, resulta evidente, que la labor a desarrollar por el próximo Gobierno, que se forme a través  de los resultados del 20N, no le va a resultar una tarea fácil, enderezar el torcido rumbo que emprendimos a finales de los 90. Una estrecha colaboración con el resto de los países de la Unión, será sin duda una de las  principales metas a alcanzar.

Como básica regla de actuación del próximo Gobierno entrante en nuestro país, sería indispensable olvidar cualquier tipo de partidismo, sin necesidad de violar convicciones morales, para dar paso a una estrecha colaboración y apoyo entre todos los grupos políticos (si preferimos, llamarlo Gobierno de Concentración, apoyado en una confianza mutua, y por supuesto con la indispensable buena dosis de honradez y buena voluntad), orientada hacia una regeneración de nuestro tejido económico y social. Tal forma de actuación, la estimamos indispensable, en evitación de graves tensiones sociales, con la consiguiente dilatación del plazo de nuestra recuperación económica. ¡¡¡No, no crean que estamos ofreciendo un consejo “ñoño” o paternalista!!!, se trata de una reflexión muy seria, “la única vía” de que disponemos, para salir del largo túnel que debemos recorrer.






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