viernes, 31 de diciembre de 2010

A D S L

A D S L

El “Asymmetric Digital Subscriber Line” (Internet), se ha convertido sin ningún género de dudas, en el medio de información y comunicación rey por excelencia, con ilimitadas posibilidades en su servicio, y que difícilmente será superado por ningún otro medio.

Analizando los múltiples servicios que puede ofrecernos ese sistema, hemos de convenir, que tanto por parte de las Administraciones gubernamentales, como de la mayor parte de la ciudadanía, no somos todavía conscientes, de la importancia y respeto que merece ese descubrimiento social y científico.

Una vez descubierto y experimentado ese medio, nos damos cuenta que estamos introducidos dentro de un habitáculo, donde están concentrados todos los medios de comunicación, así como todas las enciclopedias del mundo, antiguas y modernas, ofreciéndonos extraordinarias posibilidades de formación cultural, profesional, y otras, que convierten al sistema, en el sexto sentido, de aquéllos que saben valorar el alcance del mismo.

Si dejamos hecha la observación, de que tanto los Organismos Oficiales, como la mayoría de las gentes, no hemos tomado todavía conciencia de la profundidad del sistema, es por las siguientes deducciones: En cuanto a los Organismos públicos, si verdaderamente hubieran comprendido el alcance cultural del mismo, habrían desarrollado o puesto en marcha los mecanismos necesarios, para una divulgación general del sistema, sino gratuita, como mínimo equiparando el coste de su acceso, a las más asequibles tarifas de otros países (nuestras tarifas están un 20% más caras que la media europea, siendo incluso la calidad del servicio bastante inferior). Sin duda, para poder beneficiarnos de mejores condiciones económicas por el disfrute del sistema, la Administración Central debería intervenir en la reglamentación del Servicio, para regular las tarifas de un abusivo “monopolio”. Para ilustrar el comportamiento del monopolio, citaremos nuestro personal ejemplo: Factura del monopolio a nuestro cargo, por los servicios del mes de noviembre 2010, € 75,30, IVA incluido (ligera variación en céntimos respecto a meses anteriores); a principios del presente mes de diciembre, fuimos sorprendidos con la llamada telefónica de una renombrada Operadora de telefonía, con una atractiva oferta, que comprende exactamente los mismos servicios que nos presta el monopolio, por € 46,00 mensuales, IVA incluido, que lógicamente hemos aceptado. Se supone que esa Operadora, deberá pagar algún canon al monopolio, por la utilización de sus infraestructuras, y que a pesar de la “bonanza” de sus tarifas, deberá generar algún beneficio para el sostenimiento de la empresa, ¿cómo se comprende entonces esa abusiva e inexplicable diferencia, con respecto al monopolio?, no encontramos otra explicación, un abuso flagrante por parte del monopolio, en perjuicio de sumisos e inocentes clientes. Como anécdota hemos de añadir, que al comunicar nuestra baja del servicio al “monopolio”, éste contrarrestó la oferta de la Operadora, con otra de idéntico coste mensual. Este caso puede ser ilustrativo y explicativo, para comprender porque el 80% o más, de las reclamaciones efectuadas a través de Organizaciones de Defensa del Consumidor, están relacionadas con asuntos de Telefonía. El asunto que estamos comentando, nos da pie para plantear las siguientes preguntas:

1ª - ¿Existiría la posibilidad de reclamar judicialmente con efecto retroactivo, parte de los abusivos importes cobrados por el “Monopolio”?.
2º - ¿Cabe constitucionalmente la posibilidad de corresponsabilizar a la Administración Central de esos abusos?. ¡Parece indudable!.

Más allá de un resarcimiento económico a favor del perjudicado consumidor, pensamos en el serio establecimiento de unas reglas contractuales, por parte de los Organismos Oficiales competentes, que redundarían en beneficio de toda la sociedad.

El asunto que dejamos expuesto en esta página, confirma la falta de concienciación por parte de las Administraciones, respecto a la importancia y profundidad de la puesta al servicio de las gentes, de un elemento cultural, que no solamente en el futuro, sino ya en el presente, significa la posibilidad de un necesario desarrollo cultural y social de la ciudadanía, que paulatinamente iremos comprendiendo, que tan preciado elemento debe ser definitivamente desterrado, para la práctica de vulgaridades, obscenidades y otros malos usos; para esos menesteres, estamos sobradamente servidos, por deplorables cadenas televisivas, cuyos responsables merecen la total reprobación de una elemental decencia, al tiempo que incurren en la responsabilidad, de dar cobijo y amparo a una chusma de parásitos sociales, cuyos negativos ejemplos de conducta, son un verdadero peligro para la sociedad.


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