LOS
TRES PILARES DE UNA DEMOCRÁTICA CONSTITUCIÓN
El sublime vocablo
“Constitución”, lo define nuestro Diccionario de la Lengua, como
la Ley fundamental que básicamente concreta los derechos y
obligaciones de los ciudadanos de un Estado, así como los poderes e
instituciones políticas del mismo. En cuanto a las instituciones de
cualquier Estado, en lo relativo a la importancia de las mismas,
personalmente las clasificaría por el siguiente orden: Educación,
Fiscalidad, Justicia, etc. (verdaderos pilares de cualquier
Constitución), sin quitarles ninguna importancia al resto de ellas.
Y repito, si me
inclino por considerar la Educación por encima de todas, es porque
la Educación la considero indispensable para darle al ser humano, la
indispensable , obligatoria y necesaria formación cultural que, lo
habilite humanamente y socialmente para la correcta comprensión,
interpretación y desarrollo de tan delicada y democrática labor
institucional.
Así pienso que,
para establecer el único Sistema educativo, que merece un país
constitucionalmente laico como es España, resulta indispensable la
implantación de una Educación, liberal, laica, gratuita y
obligatoria hasta completar como mínimo la Educación General
Básica, para habilitar a todos sus ciudadanos con la elemental
Cultura, para la correcta interpretación y desarrollo de su
Constitución, muy lejos todavía la Ciudadanía española de
alcanzar ese nivel cultural, debido al ostracismo político y social
a la que ha estado sometida, durante 40 años de una férrea y cruel
Dictadura militar, a continuación seguida por una falsa Transición
dictatorial, que todavía impera en nuestro país bajo el Sistema
oligárquico, monárquico, nazi, fascista, impuesto por aquel nefasto
Dictador, que cada día esta sumiendo más a España en un caos
político, social y económico, del cual no se librará, hasta ver
desparecer a través de su necesario e indispensable conocimiento
cultural, los restos de aquel fascismo europeo de los años “30”,
inducido por el eje Berlín-Roma-Madrid, todavía fuertemente
enraizado en España.
¿Qué decir de la
Fiscalidad”, el principal vector para el reparto de la Riqueza,
donde en un país como el nuestro, más del 20% de su Producto
Industrial Bruto escapa de esa Fiscalidad, equivalente a unos
200.000 millones de euros, que sometidos a impuestos alcanzan la
evasión aproximada fiscal de 30.000 millones, equivalente a
multiplicar 5 veces nuestro Presupuesto educativo anual, lo cual nos
da una idea global de la importancia de ese vector fiscal,
sobradamente suficiente esa pérdida fiscal, para establecer el
definitivo Sistema educativo que de urgencia necesita España. Lo
cual no quiere decir que se niegue una Educación Privada, tanto
nacional como extranjera, pero totalmente sufragada por los
responsables de los escolares; lo que tampoco obviaría para que el
Estado acordase aquellas becas tanto nacionales como extranjeras,
para todos aquellos escolares cuyas cualidades y capacidades lo
mereciesen, cual fuera su condición o clase. Esa es la modélica
Educación que merece cualquier moderno Estado de Derecho.
En cuanto a la
Justicia, ¿qué pensar de ella, cuando está secuestrada por sus
lazos políticos, y no regularmente normalizada?, pues que se van al
garete el resto de todas las otras Instituciones de una falsa e
inoperante Constitución, convertido ese Estado en un país sin Ley.

He tratado de
sintetizar mi pensamiento de la manera más sincera, humilde y
honesta posible, para despertar las dormidas y acomodadas conciencias
de este país, anclado todavía en el obsoleto, anacrónico, medieval
y regresivo Sistema oligárquico, monárquico, nazi, fascista
impuesto por nuestro nefasto y último Dictador. Brutalmente y
broncamente envalentonado ese Sistema, por la lógica pérdida de
Poder que está experimentando, acuciado por un amorfo Gobierno
“progresista”, navegando y dudando entre una moderna y pura
Social Democracia y una incompatible “Social Democracia
Monárquica”, en cuya situación debe definir cuanto antes su
definitiva postura, donde a falta de lo cual, deberá ser el Pueblo
exclusivamente, quien culturalmente, inteligentemente,
democráticamente y pacíficamente, el que a través de las urnas,
debe inexcusablemente ser quien decida el Futuro que merece España.